Quebrada costera con vegetación nativa que baja hacia el mar en la provincia de Cardenal Caro

Territorio · Conservación

Quebradas de Cardenal Caro bajo presión: lo que el cultivo ilegal de cannabis destruye en nuestro territorio

Solo en la temporada 2025-2026, más de 70.000 plantas ilegales fueron incautadas en la Región de O'Higgins. Lo que dejaron atrás no fueron solo canchas vacías.

Fundación Pichilemu Wild ·

Las quebradas de la provincia de Cardenal Caro no son terrenos baldíos. Son corredores biológicos, zonas de recarga hídrica y refugios de biodiversidad. Cuando una organización criminal instala una plantación en una de ellas, el daño opera en silencio, lejos de la vista de quien fuma.

Las cifras

21.698
plantas incautadas

Pichilemu · feb. 2026

7.406
plantas destruidas

Pichilemu-Paredones · ene. 2025

4.927
plantas en el estero Nilahue

El Túnel, Pichilemu · feb. 2025

1.189
plantas en 5 canchas

El Calvario, Paredones · feb. 2026

252
plantas y un detenido con arma

Lolol, Cardenal Caro · ene. 2026

417
plantas en quebradas de Cutemu

Paredones · mar. 2026

Lo que una plantación ilegal le hace a una quebrada

Los reportes policiales del Plan Cannabis 2025-2026 describen sistemáticamente lo mismo en cada operativo: plantaciones emplazadas en quebradas de difícil acceso, con sistemas de riego y campamentos permanentes. No es casualidad. Estas zonas son elegidas precisamente porque nadie las vigila, y porque tienen algo que el cannabis necesita en grandes cantidades: agua.

Agua sustraída en plena megasequía. Una sola planta puede consumir entre 10 y 20 litros diarios en temporada de crecimiento. Multiplicado por miles de plantas, hablamos de decenas de miles de litros diarios extraídos ilegalmente de esteros, vertientes y napas. En los operativos en Tanumé, Rodeillo, Quincheumu y Las Barrancas, las quebradas El Maqui, El Espinillo, Paso del Durazno y Los Jotes fueron utilizadas como fuentes de agua para cultivos que nada tienen que ver con la comunidad que depende de esos cauces.

Fauna desplazada en su período más crítico. La temporada de cultivo coincide con el período reproductivo de la fauna nativa. La perturbación continua —ruido, luz artificial, senderos, perros— desplaza a mamíferos como el zorro culpeo, el quique, el chingue, la güiña y el puma, que usan estas quebradas como corredores y refugios. Las aves no son la excepción: el tucúquere, el cernícalo, el tiuque y el peuco dependen de la tranquilidad de estas zonas para criar. Lo que encuentran los funcionarios cuando llegan, tras horas de marcha, es un ecosistema ya intervenido durante meses.

En los operativos de Rodeillo y Tanumé, los funcionarios recorrieron kilómetros a pie para llegar a cultivos instalados en quebradas como El Maqui, El Espinillo y Los Jotes. Esas quebradas no estaban vacías antes de que llegara el narcotráfico.

¿Sabes de dónde viene lo que fumas?

Los operativos policiales son importantes. Pero mientras exista demanda existirá oferta, y cada temporada el crimen organizado busca nuevas quebradas, más remotas y más difíciles de detectar. Hay una pregunta que rara vez se plantea en el debate público: ¿de dónde viene la marihuana que circula en la región?

Si la marihuana que consumes fue cultivada en una quebrada de Cardenal Caro, tu compra financió la destrucción de un ecosistema nativo, la contaminación de una fuente de agua y el desplazamiento de fauna silvestre. No se trata de moralizar. Se trata de aplicar al cannabis la misma lógica que cada vez más personas aplican a lo que comen o visten: el origen importa.

Qué puedes hacer

Pregúntate por el origen. Si no puedes rastrear de dónde viene lo que consumes, es probable que provenga de plantaciones ilegales en zonas silvestres. La cadena del narcotráfico no distingue entre el dealer de esquina y la quebrada destruida a cincuenta kilómetros.

Participa en el debate sobre regulación. La evidencia de distintas jurisdicciones muestra que la regulación con trazabilidad y fiscalización reduce el cultivo ilegal en zonas naturales. Mientras Chile no avance en un marco regulatorio efectivo, las quebradas de Cardenal Caro seguirán pagando el precio.

Denuncia. Carabineros dispone de canales de denuncia anónima y ha reiterado el llamado a la comunidad a reportar indicios de cultivos en sectores rurales. Una denuncia puede ser lo que permita llegar a una quebrada antes de que el daño sea irreversible.

La próxima vez que enciendas un porro, pregúntate qué quebrada de esta región se destruyó para que ese humo llegara a tus pulmones.

Este artículo busca contribuir al debate informado sobre cannabis y medio ambiente en la Región de O'Higgins. No promueve ni condena el consumo de cannabis: invita a que ese consumo, si existe, sea consciente de su impacto ambiental y social.

Fuentes

  • Operativo OS-7 Cachapoal, 21.698 plantas, Las Barrancas y Quincheumu, Pichilemu — El Rancagüino, 5 de febrero de 2026.
  • Operativo de Carabineros, 1.189 plantas, El Calvario, Paredones — El Rancagüino / Música y Noticias, 27 de febrero de 2026.
  • Operativo OS-7 Cachapoal y GOPE, 7.406 plantas, Tanumé-Rodeillo (quebradas El Maqui, El Espinillo y Paso del Durazno) — El Tipógrafo, 17 de enero de 2025.
  • Operativo OS-7 Cachapoal con RPAS, 4.927 plantas, estero Nilahue sector El Túnel, Pichilemu — El Tipógrafo, 7 de febrero de 2025.
  • Operativo SIP 3ª Comisaría de Pichilemu con drones de la Seremi, 417 plantas, Cutemu, Paredones — El Marino, 29 de marzo de 2026.
  • Operativo del Plan Cannabis, 37.644 plantas, O'Higgins y Biobío — El Mostrador / TV5, febrero de 2026.

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